Habitación del escritor: Jonathan Kellerman

ohCreo que el optimismo es un rasgo natural‚ÄĚ, me dijo el psic√≥logo y escritor de novelas polic√≠acas Jonathan Kellerman. Kellerman es el autor de la serie de misterio de larga duraci√≥n sobre el psic√≥logo infantil Alex Delaware y su mejor amigo, el polic√≠a gay Milo Sturgis. Los thrillers de Kellerman se caracterizan no s√≥lo por los cad√°veres y el mal, sino tambi√©n por la comprensi√≥n de lo que motiva el comportamiento humano. Los libros est√°n narrados por Alex con una voz sencilla, similar a la voz de Kellerman, y est√°n llenos de observaciones sobre qu√© experiencias llevan a las personas a actuar como personas sin hogar y malos padres. Recientemente, Orqu√≠dea fantasmaAlex y Milo investigan un caso de doble asesinato descubierto por un chico rico de la piscina de Bel Air.

Kellerman me habla desde la oficina de la extensa casa de Los √Āngeles que √©l y su esposa, la escritora policiaca Faye Kellerman, compraron en 1992. Sus hijos, dos psic√≥logos, dos escritores y sus nietos viven en otro lugar: aqu√≠ viven 22 personas. miembros de la familia cuando el clan se re√ļne en la casa. Hoy en d√≠a, la pareja, al igual que Alex, vive con ganado, incluido un estanque koi de 5.000 galones; salvar tortugas y p√°jaros; y Colette, una perra de rescate "genial" que entra y sale de la oficina de Kellerman.

Detr√°s de Kellerman hay estanter√≠as de belleza cl√°sica, posiblemente de nogal, y dos paredes de guitarras y sillas de cuero marr√≥n de tapa dura. Sin embargo, explica que puede trabajar en cualquier lugar: "En mis primeros d√≠as como escritor fallido, trabajaba en un garaje sin terminar donde mis compa√Īeras eran ara√Īas". Continu√≥ contando c√≥mo sali√≥ del hospital donde trabajaba como pediatra estudiando los aspectos psicol√≥gicos de las enfermedades f√≠sicas y conoci√≥ a su esposa e hijos que dorm√≠an entre las 23:00 y la 1:00 de la madrugada. A veces se asusta cuando va al taller a trabajar.

En ese momento, estaba tratando de encontrar su voz, pero se mostr√≥ "reacio a revelarse" y experiment√≥ con diferentes historias, incluida la comedia. Como "tipo pr√°ctico", explic√≥, nunca crey√≥ que escribir se convertir√≠a en su ocupaci√≥n principal. Con cuatro hijos, cre√≠a que era imposible escribir una novela a tiempo completo. Comenz√≥ a escribir desde los nueve a√Īos y pas√≥ 13 a√Īos tratando de ser publicado como un autoproclamado "escritor fracasado".

A los 12 a√Īos, no creci√≥ con dinero, no vend√≠a peri√≥dicos y la √©tica de trabajo duro que aport√≥ a las primeras etapas de su carrera como escritor fue evidente en su juventud. Prueba equivalente a una fiebre de 103 grados.

Cuando escribi√≥ su debut, Cuando se rompe una rama, publicado en 1985, Kellerman trabaj√≥ durante siete a√Īos como psic√≥logo y adquiri√≥ experiencia en la vida. √Čl cree que nadie escribe realmente sobre psic√≥logos; Muchos libros presentan a psic√≥logos "malos esvengali o neur√≥ticos". Por el contrario, consideraba que los psic√≥logos eran "personas estables, normales y muy inteligentes".

Su debut se centr√≥ en Alex explorando los recuerdos de un ni√Īo de siete a√Īos que fue testigo de un brutal asesinato; m√°s tarde, Kellerman dej√≥ de escribir sobre ni√Īos, pero continu√≥ escribiendo sobre c√≥mo se comporta la gente bajo estr√©s.

El debut trata de que los terapeutas sean más optimistas que otras personas porque creen que pueden ser mejores. Cuando le pregunté a Kellerman si todavía lo creía décadas después, dijo con firmeza: "No soy un adivino. Sé lo que hay ahí fuera. Fui un testigo experto. Y estuve expuesto a cosas terribles. Hablé con él cuando nadie Sabía lo que era el abuso infantil." Luchó."

Durante el tiempo que trabaj√≥ con pacientes en oncolog√≠a, se convirti√≥ en una experta en c√≥mo el estr√©s puede actuar como desencadenante para descubrir una variedad de secretos oscuros, incluidos los del trauma. Dijo: "As√≠ es como veo la escritura policial. Hay muchas cosas, pero quiero solucionar esta. No puedo manejarlo en la vida real. Pero puedo hacerlo como escritor‚ÄĚ.

El primer libro de Kellerman se compr√≥ como un libro peque√Īo sin dinero y se logr√≥ poco progreso, excepto lo que, seg√ļn √©l, fue centrarse en su rutina diaria. "Estuve un poco expuesto porque era raro". Pero su editor se sorprendi√≥. Cuando se rompe una rama se convirti√≥ en un √©xito de ventas de boca en boca. Kellerman decidi√≥ probar con otro libro, que se convirti√≥ en un √©xito de ventas, al igual que los tres libros siguientes. "Despu√©s de sesenta libros, fue sorprendente para m√≠ porque nunca lo esper√©".

Kellerman dice que la gente le pregunta: "¬ŅCu√°l es la diferencia entre tu trabajo?" √Čl respondi√≥: ‚ÄúComo psic√≥logo, me interesaba aprender y establecer las reglas del comportamiento humano. Como escritor, me gustar√≠a hacer una excepci√≥n a esto. "Esto es interesante." Las exigencias de ser escritor y psic√≥logo eran todo lo contrario. Aunque disfrutaba de su pr√°ctica y la encontraba gratificante, Kellerman dej√≥ de trabajar como psic√≥logo en 1990. Aunque su esposa dej√≥ de hacerlo, √©l sigue escribiendo porque no tiene m√°s remedio que hacerlo, es adicto a ello.

A pesar del lujo de su oficina, Kellerman insiste en que la inspiraci√≥n de sus libros siempre viene de dentro. ‚ÄúLas personas que han estado haciendo esto durante mucho tiempo, como Stephen King, Dean Koontz, yo y la fallecida Sue Grafton, que era una buena amiga, todos compartimos ciertas cosas. Hemos hablado de ello, quiero decir, es un trabajo... y somos profesionales en esto, somos confiables en esto... No espero que me alienten‚ÄĚ.

Escribir siempre ha sido un asunto de familia, pero si bien cada escritor tiene sus propios h√°bitos, algunos se superponen. Kellerman se describe a s√≠ mismo como un perfeccionista: √©l, su esposa y su hijo, Jesse Kellerman, comienzan a escribir todos los d√≠as reescribiendo las p√°ginas de ayer antes de comenzar un nuevo cap√≠tulo, pero el resultado final a√ļn lo sorprende. "Todav√≠a estoy enamorada como cuando ten√≠a nueve a√Īos... Soy una escritora feliz", me dice.

A principios de 1985 Cuando se rompe una rama Despu√©s de su publicaci√≥n, su esposa, que ten√≠a conocimientos de teor√≠a y matem√°ticas, se acerc√≥ a √©l mientras acunaba a su beb√© reci√©n nacido y le dio un "paquete de papeles" y le dijo: "Lee esto. Esto no est√° bien. Lo vas a odiar". √Čl se consideraba una persona literaria y ella una cient√≠fica, y pens√≥: "Oh, no, es una posici√≥n terrible". en efecto bien. Estoy nervioso. Conozco a Faye desde hace 12 o 13 a√Īos... Creo que conoces a alguien, ¬Ņsabes? Yo digo: "Cari√Īo, eso es genial". Pens√≥ que lo estaba siendo condescendiente. "Por eso tuvimos una discusi√≥n".

Cuando llev√≥ el libro de su esposa a un agente, el agente "puso los ojos en blanco", pero Fay se public√≥ en 1986. Ambos fueron los primeros lectores del otro, dijo Kellerman, pero a medida que pasaron los a√Īos, solo leyeron los libros terminados del otro. Hoy en d√≠a, escribe entre 2 y 3 horas al d√≠a, pero observa que su hijo, un escritor de √©xito y coautor de un libro con √©l, es a√ļn m√°s perfecto y tarda 8 horas en escribir.

Con un √©xito repetido y sostenido, Kellerman vio c√≥mo su estilo de escritura cambiaba dram√°ticamente. "Ahora, por supuesto, tengo lujos. Me gusta escribir por la ma√Īana. Me gusta levantarme, sentarme con mi esposa, a quien amo, tomar caf√©, hacer un poco de ejercicio, ducharme y vestirme, porque Lo considero trabajo. No puedes hacerlo en pijama. Esta hermosa oficina, vamos, trabajo, pero descubr√≠ que incluso cuando no pod√≠a, pod√≠a escribir cuando quisiera y pod√≠a escribir en mi armario."‚ÄĘ

Únase a nosotros el 15 de febrero a las 5 p.m. hora del Pacífico mientras el autor Dave Eggers habla con la invitada especial Katerina Falk y el presentador del California Book Club, John Freeman. el todos. Regístrese para una llamada de Zoom aquí.

Foto en la cabeza de Anita Felicelli

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